Game Freak llevaba años necesitando demostrar que podía hacer algo diferente
Durante décadas, el nombre de Game Freak ha estado ligado casi exclusivamente a Pokémon. Pocas desarrolladoras han quedado tan asociadas a una sola franquicia, hasta el punto de que cada nuevo proyecto fuera de ese universo siempre ha despertado la misma pregunta: ¿es capaz el estudio de crear una saga con identidad propia lejos de Pikachu?
Beast of Reincarnation nace con esa presión sobre los hombros. En lugar de apostar por un RPG clásico, el estudio se adentra en un terreno especialmente competitivo: el de los grandes Action RPG. Es un género donde el combate, la exploración y la construcción del mundo deben funcionar al mismo nivel para destacar, y donde las comparaciones con referentes como FromSoftware o Team Ninja resultan inevitables.
Lo interesante es que Game Freak no intenta imitarlos. Desde las primeras horas queda claro que su prioridad no es crear el siguiente fenómeno del género, sino construir una aventura donde el combate y el viaje tengan el mismo peso. Esa decisión da forma a una experiencia que sorprende por la solidez de sus mejores ideas, aunque también deja al descubierto algunas limitaciones propias de un estudio que todavía está dando sus primeros pasos en este tipo de producciones.
La gran pregunta, por tanto, no es si Beast of Reincarnation supera a los gigantes del género. La cuestión es mucho más interesante: ¿consigue demostrar que Game Freak puede construir una nueva franquicia con personalidad propia? La respuesta empieza a aparecer desde el primer combate.
Un combate que convierte cada victoria en algo merecido
Si hay un apartado donde Beast of Reincarnation convence desde el principio, ese es el combate. Game Freak apuesta por un sistema donde la paciencia y la precisión tienen mucha más importancia que la agresividad, obligando al jugador a estudiar a cada enemigo antes de lanzarse al ataque. No basta con esquivar en el último momento o encadenar golpes sin pensar; cada enfrentamiento exige interpretar los movimientos del rival y aprovechar los pequeños huecos que deja su defensa.
Ese planteamiento consigue que incluso los combates contra enemigos comunes mantengan un nivel constante de tensión. Cada criatura presenta un comportamiento diferente y obliga a adaptar la estrategia, evitando que la aventura caiga en la rutina de utilizar siempre las mismas habilidades. La progresión del personaje acompaña muy bien esta filosofía, añadiendo nuevas opciones sin romper el equilibrio ni convertir al protagonista en una máquina imparable.
Los jefes representan el mejor ejemplo de ese diseño. Más que grandes pruebas de resistencia, funcionan como desafíos de aprendizaje donde la observación resulta tan importante como la habilidad con el mando. Cada derrota enseña algo nuevo y cada victoria transmite una satisfacción difícil de conseguir cuando un juego depende únicamente de aumentar las estadísticas del personaje.
También ayuda que el control responda con precisión. Las animaciones son fluidas, los impactos transmiten contundencia y las esquivas ofrecen una respuesta inmediata, algo fundamental en un Action RPG donde un error puede cambiar por completo el desarrollo del combate. Todo está diseñado para que el jugador sienta que cada éxito depende de sus decisiones y no de la suerte.
Lo más llamativo es que esta solidez no parece fruto de la casualidad. El combate transmite la sensación de haber sido el auténtico centro del desarrollo, con un nivel de pulido que contrasta con otros apartados de la aventura. Game Freak demuestra aquí una confianza inesperada y deja claro que tenía mucho más que ofrecer fuera del universo Pokémon de lo que muchos imaginaban.
El mayor logro de Beast of Reincarnation no es construir un buen sistema de combate. Es conseguir que, tras solo unas horas, resulte difícil creer que este sea el primer gran Action RPG de un estudio con tan poca experiencia en el género.
El viaje construye una identidad propia, aunque el mundo no siempre acompaña
Un buen sistema de combate basta para mantener el interés durante las primeras horas, pero un Action RPG necesita algo más para dejar huella. Beast of Reincarnation lo entiende desde el principio y dedica buena parte de la aventura a desarrollar un mundo donde la historia y sus personajes tienen tanto protagonismo como los propios enfrentamientos.
La relación entre Emma y Koo es el mejor ejemplo. En lugar de utilizar al compañero como un simple recurso narrativo, Game Freak construye un vínculo que evoluciona de forma natural durante el viaje. Sus conversaciones y pequeños momentos de calma ayudan a dar contexto a un mundo en decadencia y consiguen que el jugador conecte con ambos protagonistas sin necesidad de recurrir constantemente a largas escenas cinematográficas.
La ambientación también juega un papel importante. El estudio apuesta por escenarios que mezclan naturaleza, ruinas y elementos fantásticos para crear un universo con mucha personalidad. Más que impresionar por su tamaño, el mundo intenta transmitir una sensación de melancolía constante, reforzada por una banda sonora que acompaña con discreción y sabe cuándo dejar que el silencio sea el protagonista.
Sin embargo, es precisamente durante la exploración donde aparecen las primeras dudas. Aunque recorrer el mundo resulta agradable gracias a su dirección artística, no siempre existe una recompensa que justifique desviarse del camino principal. Algunas zonas esconden secretos interesantes o enfrentamientos opcionales que enriquecen la experiencia, pero otras se limitan a ocupar espacio entre los grandes momentos de la aventura. Esa irregularidad hace que el ritmo pierda fuerza en determinados tramos y que el mundo abierto no resulte tan memorable como su sistema de combate.
A ello se suman algunos problemas técnicos que impiden que la experiencia alcance un nivel más alto. Durante la partida pueden aparecer caídas de rendimiento, una cámara que no siempre responde como debería en los combates más intensos y pequeños inconvenientes que, aunque nunca llegan a arruinar la aventura, sí recuerdan constantemente que Game Freak todavía está adaptándose a un tipo de producción mucho más ambicioso que sus trabajos anteriores.
Lo positivo es que esas limitaciones rara vez eclipsan las virtudes del juego. Cada vez que la exploración pierde impulso o el apartado técnico muestra alguna debilidad, el combate vuelve a recuperar el protagonismo y recuerda por qué Beast of Reincarnation resulta tan divertido cuando se centra en aquello que mejor sabe hacer.
Game Freak demuestra que ya domina las bases para crear un gran Action RPG. El siguiente paso será construir un mundo capaz de estar a la altura del extraordinario sistema de combate que sostiene toda la aventura.

¿Es para ti?
Beast of Reincarnation es un juego muy recomendable para quienes disfrutan de los Action RPG donde el combate premia la paciencia y el aprendizaje. Si te gusta enfrentarte a enemigos que obligan a estudiar sus movimientos y encontrar el momento exacto para atacar, aquí encontrarás una experiencia que mantiene esa filosofía durante toda la aventura.
También es una buena opción para quienes buscan una historia con un tono más íntimo y una ambientación capaz de transmitir personalidad sin depender únicamente del espectáculo. La relación entre Emma y Koo, junto con el cuidado apartado artístico, consigue que el viaje tenga tanto peso como los propios enfrentamientos.
En cambio, si tu prioridad es explorar un mundo abierto repleto de actividades, recompensas constantes y una gran libertad desde el primer momento, probablemente aquí encuentres sus principales limitaciones. La exploración cumple su función, pero no alcanza el mismo nivel que un sistema de combate que sostiene prácticamente toda la experiencia.
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Veredicto
Crear una nueva franquicia siempre supone un reto, pero hacerlo cuando llevas casi treinta años asociado a una de las sagas más importantes de la industria lo convierte en un desafío todavía mayor. Beast of Reincarnation demuestra que Game Freak tenía mucho más que ofrecer fuera de Pokémon y que el estudio puede desenvolverse con solvencia en un género completamente distinto.
Su mayor virtud está en un sistema de combate preciso, desafiante y muy satisfactorio, capaz de convertir cada enfrentamiento importante en uno de los grandes momentos de la aventura. La ambientación, la dirección artística y la relación entre sus protagonistas terminan de construir una experiencia con personalidad propia que nunca da la sensación de limitarse a copiar a los grandes referentes del género.
No todo alcanza el mismo nivel. El mundo abierto pierde fuerza en algunos tramos y varios problemas técnicos recuerdan que todavía existe margen de mejora. Aun así, esas limitaciones no impiden disfrutar de un Action RPG que deja una impresión muy positiva de principio a fin.
Beast of Reincarnation no demuestra que Game Freak haya encontrado un sustituto para Pokémon. Demuestra algo mucho más importante: que el estudio tiene el talento necesario para crear nuevas franquicias capaces de brillar con luz propia.

Nota Final
Beast of Reincarnation sorprende por la madurez con la que Game Freak afronta un género completamente distinto al que ha definido su trayectoria durante décadas. El combate es el gran protagonista de la aventura gracias a un diseño preciso, desafiante y muy gratificante, mientras que la ambientación y el desarrollo de Emma y Koo aportan personalidad a un mundo que consigue mantener el interés durante buena parte de la partida.
No alcanza una nota más alta porque la exploración resulta irregular y algunos problemas técnicos, especialmente relacionados con el rendimiento y la cámara, impiden que el conjunto alcance el nivel de excelencia de sus mejores momentos.
Aun así, Beast of Reincarnation es un debut muy prometedor para una nueva licencia que demuestra que Game Freak puede competir con argumentos propios dentro del género de los Action RPG. Más que una simple alternativa a los grandes referentes, es el primer paso de una franquicia que tiene un enorme potencial de crecimiento.
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