Hay juegos cooperativos que simplemente permiten que dos personas jueguen juntas. Y después está Orbitals, un título que construye prácticamente toda su experiencia alrededor de la idea de que dos jugadores tienen que entenderse para avanzar.
Esa diferencia se nota desde los primeros minutos.
La nueva propuesta de Shapefarm no intenta competir por tamaño con las grandes aventuras espaciales ni convertir su universo en un enorme mundo abierto. Su apuesta es mucho más concreta: coger el lenguaje visual del anime de ciencia ficción de los años 80 y 90, mezclarlo con puzles cooperativos y construir una aventura relativamente compacta en la que cada jugador tenga algo importante que hacer.
Y lo sorprendente es lo bien que encajan todas esas piezas.
Orbitals sabe perfectamente qué quiere ser. Es una aventura de dos jugadores, con pantalla dividida, diseñada para jugarse con otra persona y con una sucesión constante de situaciones que obligan a comunicarse, cambiar de herramienta y aprender juntos.
No necesita inventar un género nuevo.
Necesita que jugar con otra persona resulte divertido. Y ahí es donde consigue sus mejores resultados.
Un cooperativo diseñado desde el principio para dos personas
La primera gran decisión de Orbitals es también la más importante: no hay una campaña para un jugador con un modo cooperativo añadido posteriormente.
Todo está construido alrededor de Maki y Omura y de la relación entre ambos jugadores. Cada uno puede utilizar diferentes herramientas durante la aventura y muchos puzles exigen que los dos colaboren para encontrar la solución.
Esto podría haber generado un problema bastante habitual.
En muchos juegos cooperativos, cada personaje acaba teniendo una función fija. Uno abre puertas, otro mueve objetos; uno cura, otro ataca. Después de unas horas, el juego deja de sorprender porque cada jugador sabe exactamente cuál es su trabajo.
Orbitals evita esto de una manera bastante inteligente.

Las herramientas no convierten a Maki u Omura en personajes especializados permanentemente.
Los jugadores pueden intercambiar responsabilidades y utilizar distintos dispositivos dependiendo de lo que necesite cada situación. Puedes estar utilizando un láser en un momento y terminar utilizando un gancho, un cañón de agua o algún otro dispositivo poco después.
Esto hace que el cooperativo sea mucho más flexible.
También permite que dos personas con niveles de experiencia muy diferentes puedan jugar juntas. Si uno tiene más facilidad para una determinada herramienta, puede encargarse de ella durante una sección y después cambiar los papeles.
Es una decisión sencilla, pero tiene mucho impacto.
Orbitals no te obliga a jugar como un personaje concreto. Te obliga a colaborar.
Los puzles convierten la comunicación en una mecánica más
La mejor prueba de que el cooperativo está bien planteado aparece en los puzles.
Orbitals utiliza interruptores, plataformas, láseres, agua, ganchos y diferentes herramientas para crear pequeños desafíos que suelen requerir que ambos jugadores hagan cosas distintas al mismo tiempo.
Y aquí ocurre algo que parece trivial, pero que es fundamental para un juego de este tipo: los dos jugadores no siempre tienen la misma información.
Puede que uno esté viendo dónde debe colocarse una plataforma mientras el otro controla el mecanismo que la genera. En otra situación, uno necesita abrir el camino para que su compañero pueda avanzar. Incluso hay momentos en los que la coordinación espacial y temporal es más importante que cualquier habilidad individual.
Eso provoca conversaciones constantes.
“Muévelo un poco”.
“¿Hacia dónde?”
“Un poco más”.
“¿Así?”
“No, al otro lado”.
Son situaciones que pueden parecer anecdóticas, pero precisamente ahí está buena parte de la magia de Orbitals.
El juego entiende que la comunicación entre dos personas puede ser parte del propio puzle.
Y cuando finalmente ambos jugadores hacen lo que tenían que hacer y la solución funciona, la recompensa no es solamente superar el desafío. También existe esa pequeña satisfacción de haberlo descubierto entre los dos.

Una aventura que no deja que el jugador se acomode
Otro de los grandes aciertos está en el ritmo.
Orbitals introduce herramientas, puzles y situaciones nuevas con bastante frecuencia. Cuando parece que ya hemos entendido cómo funciona una mecánica, el juego encuentra una forma diferente de utilizarla.
Una zona puede centrarse en plataformas mientras otra nos obliga a utilizar el agua para modificar el escenario. Después podemos encontrarnos controlando vehículos o utilizando herramientas para avanzar por zonas completamente diferentes.
Incluso la propia nave cambia las reglas.
En determinadas secciones, un jugador se encarga de pilotar mientras el otro controla el armamento y despeja el camino. En otras, la nave funciona más como un espacio de transición y descanso.
La variedad es importante porque Orbitals es una aventura bastante lineal.
Si sus mecánicas fueran repetitivas, la estructura terminaría haciéndose evidente muy pronto. Sin embargo, el juego consigue introducir suficientes cambios como para mantener la sensación de estar avanzando hacia algo nuevo.
No todos los experimentos funcionan igual de bien.
Hay determinados minijuegos o desafíos que pueden resultar bastante más frustrantes que el resto de la aventura, especialmente cuando la solución exige una precisión que no parece estar completamente alineada con la sencillez habitual del juego.
Pero incluso estos momentos tienen una virtud: Orbitals nunca deja que una mecánica se quede demasiado tiempo en pantalla.
Si algo no termina de convencerte, normalmente no tendrás que sufrirlo durante horas.
El estilo visual no es un simple homenaje
Y entonces está el apartado artístico.
Aquí Orbitals juega en otra liga.
La dirección visual está claramente inspirada en el anime de ciencia ficción y mecha de los años 80 y 90, pero no se limita a utilizar personajes con ojos grandes o colores retro. El juego intenta reproducir también la sensación de una producción animada de aquella época.
La animación deliberadamente no busca la fluidez absoluta de una producción moderna.
Hay movimientos con una cadencia más limitada y determinados elementos parecen animados a una frecuencia inferior, creando una sensación muy parecida a la animación tradicional. Lejos de parecer un defecto, forma parte de la identidad visual del juego.
El resultado es especialmente llamativo cuando pasamos de jugar a una escena narrativa.
Personajes, escenarios, iluminación y efectos parecen pertenecer al mismo universo artístico y consiguen crear la sensación de estar controlando un anime interactivo.
Y la ambientación espacial ayuda muchísimo.
Orbitals combina enormes paisajes cósmicos con maquinaria industrial, pequeñas criaturas alienígenas, estructuras abandonadas y colonias que transmiten esa mezcla tan característica entre tecnología futurista y estética retro.
Es, sencillamente, uno de esos juegos que entran por los ojos antes de que hayas entendido cómo funcionan.

La historia funciona mejor como acompañamiento que como protagonista
Orbitals cuenta una historia bastante sencilla: Maki y Omura deben encontrar los componentes necesarios para salvar la estación en la que viven de una peligrosa tormenta cósmica. Es una premisa suficiente para poner en marcha la aventura, pero no estamos ante un juego que quiera construir una narrativa especialmente compleja.
Y creo que esa decisión termina beneficiándole durante buena parte del recorrido.
La relación entre Maki y Omura es mucho más importante que la trama en sí. Los dos protagonistas desprenden personalidad desde el principio y funcionan como una pareja perfectamente reconocible: no hace falta dedicar horas a explicar por qué son amigos o qué les une para que sus conversaciones resulten naturales.
El problema aparece cuando Orbitals decide acelerar la historia.
Durante buena parte de la aventura, la narrativa avanza con bastante calma y deja que el jugador se concentre en explorar, resolver puzles y descubrir el mundo. Sin embargo, en el tramo final empiezan a aparecer explicaciones, acontecimientos y conflictos que habrían necesitado más tiempo para desarrollarse.
El resultado es un final que puede sentirse algo precipitado.
No creo que la historia sea mala. De hecho, sus temas de amistad, responsabilidad, libertad de elección y perdón encajan muy bien con el tono de aventura espacial que propone. Lo que le falta es espacio para desarrollar mejor algunas de sus ideas.
Y eso nos lleva directamente a uno de los grandes problemas de Orbitals.
El juego termina justo cuando quieres seguir jugando
Orbitals dura aproximadamente entre 5 y 7 horas, dependiendo del ritmo y de cuánto tiempo dediquemos a explorar y a los minijuegos. La campaña está dividida en capítulos relativamente cortos, diseñados para que cada sesión tenga algo nuevo que ofrecer.
Sobre el papel, puede parecer poco.
Y sí, es una aventura corta.
Pero creo que el problema no es tanto la duración como la sensación de que el juego podría haber aprovechado mucho más sus ideas.
Cuando llegas a los últimos capítulos ya has visto suficientes mecánicas como para imaginar todo lo que podría hacer Orbitals con ellas. El juego introduce una herramienta, la combina con otra, cambia el escenario, incorpora una nueva situación y, justo cuando empiezas a pensar en las posibilidades, toca avanzar hacia el siguiente capítulo.
Es una experiencia muy condensada.

Esto tiene una ventaja enorme: prácticamente no hay relleno.
No hay decenas de horas de misiones secundarias repetitivas ni zonas diseñadas únicamente para alargar la campaña. Cada capítulo intenta aportar algo diferente y el ritmo jugable rara vez se estanca.
Pero también tiene una consecuencia evidente: cuando aparecen los créditos, probablemente querrás más.
El contenido adicional llega principalmente a través de los minijuegos que podemos desbloquear y repetir desde la nave. Algunos funcionan prácticamente como pequeños juegos independientes y pueden ser especialmente divertidos para competir con nuestro compañero.
Aun así, no sustituyen una campaña más larga.
Orbitals es uno de esos juegos que probablemente habría preferido que durasen ocho o nueve horas en lugar de cinco o seis.
No porque las actuales sean insuficientes, sino porque el mundo, sus personajes y sus mecánicas tienen potencial para mucho más.
La nave es mucho más que un menú entre misiones
Uno de los detalles que más me ha gustado es cómo Orbitals utiliza la nave y la estación como punto de unión entre sus capítulos.
No es simplemente un menú desde el que seleccionar la siguiente misión.
Es un pequeño espacio explorable en el que podemos encontrarnos con personajes, descubrir detalles del mundo, probar minijuegos y simplemente perder el tiempo mientras esperamos a nuestro compañero.
Y eso encaja perfectamente con la filosofía del juego.
Uno de los jugadores puede estar haciendo cualquier cosa mientras el otro se mueve por la nave. Puedes probar una máquina, buscar algún secreto o simplemente recorrer sus habitaciones antes de continuar.
Es un diseño que entiende algo muy importante sobre el cooperativo:
no todo tiene que ser acción constante.
Los momentos tranquilos hacen que las secciones más intensas tengan mayor impacto.
Además, la nave va evolucionando durante la aventura y se convierte progresivamente en una representación del viaje que estamos realizando. No tiene una profundidad enorme como sistema de progresión, pero sí suficiente personalidad como para que nos interese volver a ella.
Los combates espaciales son una de las grandes sorpresas
Si los puzles representan el corazón de Orbitals, las secciones de combate espacial son probablemente su mejor sorpresa.
Uno de los jugadores controla la nave mientras el otro maneja las armas. Esto obliga nuevamente a comunicarse, pero ahora con una presión mucho mayor: hay que esquivar obstáculos, destruir enemigos y mantener la nave con vida mientras cada jugador se concentra en una tarea diferente.

Y el juego no se conforma con hacer siempre lo mismo.
Algunas batallas cambian completamente las reglas a mitad del enfrentamiento. Podemos pasar de controlar una nave a movernos por su interior para reparar daños, mientras nuestro compañero continúa combatiendo.
Hay incluso momentos que abrazan directamente el concepto de bullet hell, llenando la pantalla de proyectiles que tenemos que esquivar mientras nuestro compañero intenta mantener a raya a los enemigos.
Son secuencias especialmente efectivas porque hacen que ambos jugadores estén ocupados al mismo tiempo.
No existe la sensación de que uno está jugando mientras el otro espera.
Eso sí, no todos los combates tienen la misma calidad. Algunos enfrentamientos con jefes son más sencillos de lo que cabría esperar y determinadas secciones espaciales pueden resultar algo incómodas cuando aumenta demasiado la cantidad de proyectiles en pantalla.
Pero como herramienta para romper el ritmo de los puzles funcionan extraordinariamente bien.
Un apartado audiovisual que está a otro nivel
Aquí hay poco que discutir: Orbitals es espectacular.
La dirección artística consigue algo mucho más complicado que copiar la estética de un anime antiguo. Todo el juego parece construido siguiendo las reglas visuales de aquella época: los diseños, los colores, las sombras, las animaciones, los fondos e incluso la forma de presentar determinadas escenas.
Las cinemáticas son especialmente impresionantes.
El trabajo de Studio Massket permite que algunas escenas parezcan sacadas directamente de una serie de animación, mientras que durante el gameplay se mantiene una versión tridimensional coherente con ese lenguaje visual.
Y lo mejor es que no parece un filtro aplicado encima de un videojuego moderno.
La estética forma parte del diseño.
Los fondos tienen una apariencia pictórica, los personajes destacan sobre ellos con contornos muy marcados y determinados elementos utilizan animaciones más limitadas para recrear la sensación de la animación tradicional.
El resultado es extraordinariamente reconocible.
Hay influencias evidentes de la ciencia ficción y el anime de los 80 y 90, pero Orbitals consigue mezclarlas hasta crear algo que tiene identidad propia.
Y eso es especialmente difícil cuando el objetivo es homenajear un estilo tan reconocible.

Música y doblaje: otro motivo para quedarse hasta los créditos
La música sigue exactamente la misma filosofía.
Orbitals utiliza sintetizadores y composiciones que evocan directamente la ciencia ficción animada de finales del siglo XX. El tema principal, interpretado por Mami Ayukawa, es probablemente uno de los elementos que más rápido se queda en la cabeza.
Pero hay otro detalle que merece especial reconocimiento: el doblaje al castellano.
El juego cuenta con voces en español y la interpretación ayuda muchísimo a que Maki, Omura y el resto de personajes tengan personalidad. También existen pequeños detalles culturales que hacen que la localización tenga una identidad propia en lugar de limitarse a traducir los textos.
En un juego tan centrado en la conversación entre dos personajes, esto tiene bastante importancia.
Orbitals quiere que sintamos que estamos viendo una serie.
Y el sonido consigue completar esa ilusión.
Rendimiento en Nintendo Switch 2
En Nintendo Switch 2, Orbitals demuestra que no necesita sacrificar su espectacular apartado visual para funcionar correctamente.
Las pruebas realizadas con el juego muestran un rendimiento muy estable tanto en cooperativo local como durante partidas online, sin caídas de frames destacables incluso en situaciones con bastantes elementos simultáneos en pantalla.
Eso resulta especialmente importante porque estamos ante un juego que utiliza pantalla dividida, efectos visuales, escenarios amplios y una gran cantidad de elementos interactivos.
En modo portátil también funciona correctamente, aunque su diseño se disfruta bastante más con la consola conectada al televisor. La pantalla dividida hace que algunos elementos sean más pequeños y la experiencia pierde parte del impacto visual que tiene en modo dock.
Además, el juego aprovecha las funciones de Nintendo Switch 2 relacionadas con el juego cooperativo online, incluyendo GameShare, lo que facilita que dos jugadores puedan acceder a la aventura sin que ambos tengan que comprar una copia.
Y eso, en un juego que exige dos jugadores, es una decisión especialmente acertada.
¿Es para ti?
Orbitals es una recomendación bastante clara si tienes alguien con quien jugar. De hecho, creo que esa es la pregunta que deberías hacerte antes de comprarlo. Su diseño está tan centrado en la cooperación que pierde parte de su encanto si lo contemplas simplemente como una aventura para jugar en solitario.
La comunicación constante, los puzles que obligan a coordinarse, las secciones de pilotaje y los pequeños minijuegos hacen que la experiencia sea mucho más divertida cuando tienes a otra persona al lado. No necesitas ser un experto en videojuegos ni tener reflejos extraordinarios: buena parte de la gracia está precisamente en aprender juntos y reírse cuando algo sale mal.
También es una opción especialmente interesante si te gusta el anime y la ciencia ficción clásica. Su apartado artístico no es un simple añadido estético, sino uno de los grandes motivos para jugarlo. La ambientación, las animaciones, la música y los diseños consiguen transmitir con mucha fidelidad ese espíritu de las producciones de los años 80 y 90.
En cambio, si buscas una aventura larga, una campaña con muchas horas de contenido o una experiencia pensada principalmente para jugar solo, Orbitals probablemente se te quede corto.
Su duración es reducida y algunos minijuegos no mantienen el mismo nivel que los mejores puzles de la campaña. Además, el tramo final podría haber desarrollado mucho mejor algunas de sus ideas.

Pero hay algo que considero más importante: Orbitals sabe cuándo terminar.
No añade horas artificiales para justificar su precio. Presenta sus mecánicas, las combina de formas cada vez más interesantes, cuenta su historia y termina antes de que la fórmula llegue a agotarse.
Y después de tantos juegos cooperativos que confunden duración con contenido, eso tiene bastante mérito.
Preguntas frecuentes sobre Orbitals
¿Cuánto dura Orbitals?
La campaña de Orbitals dura aproximadamente entre 5 y 7 horas, dependiendo del ritmo de cada jugador y del tiempo dedicado a explorar y completar sus minijuegos.
¿Se puede jugar a Orbitals en solitario?
Sí, pero Orbitals está diseñado principalmente como una experiencia cooperativa para dos jugadores, por lo que su propuesta resulta especialmente divertida acompañado.
¿Tiene cooperativo Orbitals?
Sí. Orbitals está centrado en el juego cooperativo para dos jugadores, con puzles y situaciones que requieren comunicación y coordinación.
¿Está Orbitals en español?
Sí. Orbitals cuenta con localización al español, incluyendo textos y voces.
¿Merece la pena Orbitals?
Sí, especialmente si buscas una aventura cooperativa corta, original y con una estética inspirada en el anime y la ciencia ficción de los años 80 y 90.
Veredicto
Orbitals es una de esas experiencias que funcionan porque tienen muy claro qué quieren conseguir.
No quiere ser un enorme RPG espacial. No quiere tener cientos de horas de contenido. Tampoco pretende revolucionar los juegos cooperativos.
Quiere que dos personas se sienten delante de la pantalla, se comuniquen, resuelvan puzles, se equivoquen, se rían y continúen avanzando juntas.
Y prácticamente todos sus sistemas están construidos alrededor de esa idea.
Los puzles son el principal atractivo, pero la variedad de herramientas evita que la aventura se convierta en una sucesión de pruebas idénticas. Las secciones de combate espacial aportan ritmo y algunas de las mejores situaciones cooperativas de todo el juego. La nave funciona como un espacio de descanso que refuerza la sensación de estar viviendo una aventura conjunta y los personajes tienen suficiente personalidad para sostener la campaña.
A eso hay que añadir un apartado artístico extraordinario, probablemente el elemento que más fácilmente hará que Orbitals se quede en la memoria. La recreación de la animación japonesa de los 80 y 90 está muy cuidada y consigue que el juego tenga una identidad visual inmediatamente reconocible.
Sus problemas son principalmente de escala y contenido.
La campaña puede resultar demasiado corta, algunos minijuegos son bastante menos interesantes que los puzles principales y la historia acelera demasiado determinadas ideas durante su tramo final. También hay momentos en los que la dificultad no está perfectamente equilibrada.
Pero ninguno de estos problemas consigue romper la experiencia.
Orbitals es un homenaje precioso al anime clásico y, sobre todo, una demostración de que un buen juego cooperativo no necesita complicarse para funcionar.
Su mayor virtud es que consigue que el otro jugador no sea simplemente alguien que comparte la partida: es parte de la solución.
Un excelente juego cooperativo, visualmente precioso y con una dirección artística fantástica. Su corta duración y algunos altibajos en determinados desafíos impiden que sea perfecto, pero si tienes con quién jugar, Orbitals es una aventura que merece muchísimo la pena descubrir juntos.




