SEGA está dispuesta a utilizar inteligencia artificial dentro de su negocio, pero ha marcado una frontera bastante clara cuando la tecnología entra directamente en el desarrollo de videojuegos: la compañía no quiere confiar a la IA los aspectos creativos de sus juegos.
La postura ha sido explicada por Tsuyoshi Saito, senior executive officer y deputy chief business officer de SEGA, en una entrevista concedida a Nikkei y recogida por varios medios especializados. Saito asegura que la compañía está siendo «muy cautelosa» con el uso de IA durante el desarrollo y que no pretende delegar en ella la parte creativa de sus producciones.
La declaración llega en un momento especialmente sensible para la industria. Los estudios están incorporando herramientas de IA a tareas muy diferentes, desde programación y pruebas hasta generación de imágenes, animaciones, voces o materiales provisionales. SEGA, sin embargo, quiere diferenciar entre utilizar estas herramientas para ganar eficiencia y permitir que sean ellas quienes tomen decisiones relacionadas con la identidad artística de un videojuego.
SEGA sí utilizará IA, pero como herramienta de apoyo
Saito no ha presentado una política contraria a la inteligencia artificial en términos generales. De hecho, explicó que SEGA ya utiliza esta tecnología para mejorar la eficiencia en áreas como la publicación, los departamentos corporativos y la generación de ideas de negocio. El límite aparece cuando la IA pasa de ser una herramienta de apoyo a intervenir en las decisiones creativas de los juegos.
La diferencia puede parecer pequeña, pero tiene bastante importancia. Un estudio puede emplear IA para organizar información, automatizar procesos repetitivos, analizar datos o ayudar a sus trabajadores sin que eso implique que un modelo sea quien decida el aspecto visual de un personaje, el diseño de un nivel o el tono de una historia.
En el caso de SEGA, la compañía está señalando precisamente esa separación. La IA puede formar parte de la infraestructura de trabajo, pero la dirección creativa seguirá estando en manos de las personas.
La empresa también cuenta con una estructura interna dedicada a supervisar el uso de esta tecnología. SEGA ha trabajado en herramientas de IA internas y en normas para controlar cómo se utilizan, incluyendo cuestiones relacionadas con la publicación de juegos. Esto apunta a una estrategia en la que la compañía quiere experimentar con la tecnología sin dejar que su aplicación avance sin controles.

La polémica alrededor de Crazy Taxi también pesa
La posición de SEGA resulta especialmente interesante después de las discusiones que ha generado el uso de IA en algunos de sus proyectos. Crazy Taxi: World Tour se convirtió en uno de los ejemplos que alimentaron el debate sobre hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial dentro del desarrollo de un videojuego.
La compañía ya había explicado que determinadas herramientas podían utilizarse como apoyo o referencia durante el proceso creativo, algo diferente a utilizar directamente contenido generado por IA como recurso final del juego. La nueva declaración de Saito encaja con esa línea: utilizar la tecnología no significa que SEGA quiera sustituir a sus artistas, diseñadores o desarrolladores.
Tampoco sería correcto interpretar sus palabras como una prohibición absoluta. Saito está describiendo la postura actual de la compañía, no una política permanente que impida utilizar cualquier herramienta basada en IA durante la producción.
De hecho, para un estudio grande existen muchos usos potenciales que no tienen relación directa con la creación artística. Automatizar pruebas, gestionar grandes volúmenes de información, acelerar determinadas tareas internas o ayudar a los equipos con procesos repetitivos puede reducir costes y tiempo sin cambiar quién toma las decisiones creativas.
La cuestión será dónde establece SEGA esa frontera en cada proyecto. La declaración pública deja claro que, al menos por ahora, la compañía no quiere que la IA sea responsable de los elementos que definen creativamente sus videojuegos.
Esto también coloca a SEGA dentro de un debate cada vez más amplio en la industria. Mientras algunas compañías están explorando una integración más profunda de la IA generativa, otras están intentando limitarla a funciones concretas para evitar problemas relacionados con autoría, estilo artístico, datos de entrenamiento o aceptación por parte de los jugadores.
Por ahora, el mensaje de SEGA es bastante sencillo: sí a la IA cuando pueda hacer más eficientes determinados procesos, pero no a delegar en ella la creatividad de sus videojuegos. La postura puede evolucionar a medida que cambien las herramientas, pero la compañía ha querido dejar claro cuál es su posición actual.




