Durante los últimos años el género roguelike ha vivido una auténtica explosión de creatividad. Juegos como Hades, Dead Cells, Roboquest o Returnal han demostrado que todavía quedan muchas formas de reinterpretar una fórmula que parecía agotada.
Ascend to ZERO llega precisamente con esa intención.
A simple vista puede parecer otro roguelike de acción con perspectiva isométrica, pero bastan unos minutos para descubrir la mecánica que define toda la experiencia: el control del tiempo. El protagonista puede detener el flujo temporal durante unos segundos para planificar cada movimiento, analizar la posición de los enemigos y ejecutar una estrategia antes de volver a poner el reloj en marcha. Es una idea que cambia por completo el ritmo habitual del género y que ha sido uno de los aspectos más elogiados por la crítica especializada.
Sin embargo, una buena idea no siempre basta para sostener un juego completo.
La gran pregunta es si Flyway Games consigue convertir esa mecánica en una experiencia realmente memorable o si termina siendo un recurso llamativo que pierde fuerza con el paso de las horas.
¿Merece la pena jugar a Ascend to ZERO?
Sí, especialmente si buscas un roguelike diferente a los habituales.
Ascend to ZERO no intenta competir con Hades copiando su estructura ni convertirse en otro shooter frenético donde todo depende de los reflejos. Su propuesta gira alrededor de la planificación y la gestión del tiempo, ofreciendo combates donde pensar durante unos segundos suele ser mucho más importante que reaccionar rápido.
Eso no significa que sea un juego lento.
Todo lo contrario.
Las partidas mantienen un ritmo muy elevado, pero cada enfrentamiento obliga a alternar constantemente entre momentos de análisis y explosiones de acción. Esa mezcla consigue que la experiencia tenga una identidad propia y evita la sensación de estar jugando a otro roguelike más. La capacidad de detener el tiempo ha sido precisamente uno de los elementos que más ha llamado la atención desde su presentación y continúa siendo el principal argumento del juego.
Os dejamos un gameplay de los primeros 30 minutos para que os hagáis una idea de cómo es el juego.
La mecánica del tiempo cambia por completo la forma de jugar
Muchos videojuegos utilizan el control del tiempo como un simple poder especial.
En Ascend to ZERO ocurre justo lo contrario.
El tiempo es el núcleo de toda la experiencia.
Cada escenario está diseñado alrededor de esa capacidad. Cuando la acción se detiene puedes observar la trayectoria de los proyectiles, estudiar los patrones de ataque de los enemigos y planificar una ruta segura antes de volver a activar el movimiento.
Lo interesante es que ese recurso nunca resulta gratuito.
La energía necesaria para detener el tiempo es limitada y obliga a decidir cuidadosamente cuándo utilizarla. Gastarla demasiado pronto puede dejarte completamente expuesto durante los momentos más complicados del combate, mientras que reservarla en exceso también supone desaprovechar una de las herramientas más importantes del juego.
Este equilibrio consigue que prácticamente cada enfrentamiento tenga una pequeña capa estratégica que rara vez encontramos en otros representantes del género.
Un roguelike donde la planificación importa tanto como la habilidad
Tras varias partidas queda claro que Ascend to ZERO no recompensa únicamente la rapidez con el mando o el teclado.
También exige aprender a leer cada situación.
Los enemigos aparecen desde múltiples direcciones, combinan ataques cuerpo a cuerpo con proyectiles y obligan constantemente a decidir qué amenaza debe eliminarse primero.
Aquí es donde el sistema temporal demuestra todo su potencial.
En lugar de limitarse a disparar sin descanso, el jugador comienza a desarrollar pequeñas estrategias antes incluso de reanudar el combate.
Ese planteamiento genera una sensación muy diferente a la de otros roguelike contemporáneos.
La victoria rara vez depende únicamente de la precisión.
Depende de haber tomado las decisiones correctas unos segundos antes.
Precisamente esa combinación entre acción rápida y pensamiento táctico es uno de los aspectos donde existe un mayor consenso entre los análisis publicados hasta ahora, junto con la satisfacción que produce dominar progresivamente sus mecánicas.
Un sistema de progresión que evita la sensación de repetición
Uno de los mayores riesgos de cualquier roguelike es que las partidas terminen pareciendo demasiado similares entre sí. Ascend to ZERO consigue evitarlo gracias a un sistema de progresión bastante flexible que permite modificar el estilo de juego en cada intento.
Durante las expediciones vamos obteniendo nuevas habilidades, mejoras pasivas y modificadores que afectan tanto al protagonista como a la propia forma en la que se desarrollan los combates.
No hablamos únicamente de aumentos de daño o vida.
Muchas mejoras cambian directamente la forma de utilizar la mecánica del tiempo.
Algunas reducen el coste de detener el reloj, otras potencian determinadas habilidades mientras el tiempo permanece congelado y otras premian estilos de juego mucho más agresivos.
Esta variedad hace que dos partidas consecutivas puedan sentirse completamente diferentes incluso recorriendo escenarios similares.
Precisamente aquí se aprecia uno de los mayores aciertos del diseño.
Flyway Games no intenta que cada mejora sea simplemente «más poderosa» que la anterior, sino que anima constantemente al jugador a experimentar con distintas combinaciones.

El combate gana profundidad conforme avanzan las horas
Durante los primeros minutos puede parecer un sistema relativamente sencillo.
Moverse.
Disparar.
Detener el tiempo.
Repetir.
Sin embargo, esa impresión desaparece rápidamente.
Los enemigos empiezan a combinar ataques de distintas velocidades, proyectiles que cubren amplias zonas del escenario y habilidades que obligan a replantear constantemente la estrategia.
En lugar de aumentar únicamente la cantidad de rivales, el juego introduce nuevas situaciones que exigen aprovechar mejor las herramientas disponibles.
Ese crecimiento progresivo consigue que la curva de aprendizaje resulte muy natural.
Cada nueva mecánica aparece en el momento adecuado y rara vez genera la sensación de que el juego introduce dificultad de forma artificial.
Las críticas coinciden especialmente en este punto.
Ascend to ZERO no destaca porque sus enemigos sean especialmente complejos de forma individual, sino porque la combinación de varios tipos de adversarios genera enfrentamientos muy dinámicos donde la planificación se vuelve imprescindible.
Un ritmo que apenas concede descanso
Otro aspecto donde el juego acierta es en el ritmo de las partidas.
Muchos roguelike alternan largos periodos de exploración con pequeños combates.
Aquí ocurre justo lo contrario.
Desde el primer minuto la acción mantiene una intensidad muy elevada.
Las arenas de combate son relativamente compactas y obligan al jugador a permanecer constantemente en movimiento.
Esto provoca que las sesiones resulten muy ágiles.
Una partida rara vez supera los treinta o cuarenta minutos antes de llegar a un jefe importante o terminar en una derrota.
Ese formato favorece claramente la rejugabilidad.
Siempre existe la sensación de que merece la pena intentarlo una vez más porque el siguiente recorrido apenas requiere una pequeña inversión de tiempo.
Los jefes son el mejor examen para dominar el tiempo
Si hay un momento donde realmente se pone a prueba todo lo aprendido es durante los enfrentamientos contra los jefes.
Aquí desaparece cualquier posibilidad de improvisar.
Cada enemigo principal combina varias fases, modifica sus patrones de ataque y obliga a gestionar cuidadosamente la energía necesaria para detener el tiempo.
Utilizar esa habilidad demasiado pronto suele terminar en derrota.
Esperar demasiado también.
La sensación cuando finalmente consigues superar uno de estos combates resulta especialmente satisfactoria porque rara vez depende de la suerte.
Normalmente sabes exactamente qué error has cometido en el intento anterior.
Y eso es una de las mejores virtudes que puede tener un roguelike.

Un apartado artístico con mucha personalidad
Visualmente, Ascend to ZERO apuesta por una dirección artística estilizada que prioriza la claridad durante el combate.
Lejos de intentar competir con producciones de presupuesto mucho mayor, el juego utiliza escenarios relativamente sencillos pero muy fáciles de leer incluso cuando la pantalla se llena de enemigos y proyectiles.
Ese equilibrio resulta fundamental.
La capacidad para detener el tiempo perdería parte de su utilidad si el jugador tuviera dificultades para interpretar rápidamente todo lo que ocurre alrededor.
También merece una mención especial el uso del color.
Cada tipo de ataque, habilidad o proyectil utiliza tonalidades muy diferenciadas que permiten identificar el peligro de un simple vistazo.
Es una decisión de diseño aparentemente sencilla, pero tremendamente importante en un juego donde analizar la situación durante unos segundos forma parte de la propia jugabilidad.
La banda sonora acompaña muy bien esa filosofía.
Las composiciones electrónicas mantienen un ritmo constante sin eclipsar los efectos sonoros del combate, mientras que el diseño de audio ayuda a transmitir la sensación de que el tiempo realmente se ha detenido cada vez que activamos la habilidad principal.
Rendimiento en PC
Uno de los aspectos donde existe un consenso prácticamente unánime entre los análisis especializados es el buen estado técnico del juego.
Ascend to ZERO ofrece un rendimiento muy sólido desde el lanzamiento.
Durante nuestras pruebas no encontramos problemas importantes de estabilidad, cierres inesperados ni caídas de rendimiento significativas.
Incluso cuando la pantalla se llena de enemigos y efectos visuales, la fluidez permanece estable, algo especialmente importante en un título donde la precisión y la lectura del combate forman parte de la experiencia.
Las opciones gráficas permiten ajustar correctamente la calidad visual y el juego funciona sin dificultades en una amplia variedad de configuraciones de PC.
No estamos ante una producción técnicamente revolucionaria, pero sí ante un lanzamiento muy cuidado que demuestra un buen trabajo de optimización.
Una dificultad exigente, pero rara vez injusta
Ascend to ZERO no es un roguelike pensado para superarse en el primer intento.
La derrota forma parte de la experiencia y el propio juego la utiliza como una herramienta de aprendizaje. Cada partida permite comprender un poco mejor el comportamiento de los enemigos, optimizar el uso de las habilidades y descubrir nuevas sinergias entre mejoras.
Lo importante es que esa progresión nunca parece artificial.
Cuando el jugador cae derrotado normalmente entiende el motivo.
Quizá utilizó demasiado pronto la habilidad de detener el tiempo.
Quizá priorizó al enemigo equivocado.
O simplemente asumió un riesgo innecesario.
Esa sensación de responsabilidad resulta fundamental para que las derrotas no generen frustración.
Es un equilibrio que muchos roguelike no consiguen mantener y que aquí funciona especialmente bien.

Un juego que premia el conocimiento por encima de la velocidad
Tras varias horas queda claro que Ascend to ZERO no intenta convertirse en un simple desafío de reflejos.
La velocidad ayuda.
Pero el verdadero progreso llega cuando el jugador empieza a comprender cómo funcionan todos los sistemas.
Cada mejora desbloqueada abre nuevas posibilidades.
Cada enemigo enseña una pequeña lección.
Cada jefe obliga a replantear la estrategia utilizada hasta ese momento.
Eso hace que la curva de aprendizaje resulte muy satisfactoria.
Incluso después de varias derrotas, siempre existe la sensación de haber aprendido algo útil para el siguiente intento.
Es precisamente esa filosofía la que convierte al juego en una experiencia tan adictiva.
¿Para quién recomendamos Ascend to ZERO?
Ascend to ZERO está claramente orientado a jugadores que disfrutan aprendiendo poco a poco las mecánicas de un roguelike.
Si te gustaron propuestas como Hades, Dead Cells, Returnal o Roboquest, aquí encontrarás una fórmula diferente que apuesta mucho más por la planificación que por la acción constante.
Sin embargo, conviene ajustar las expectativas.
No es un juego centrado en una narrativa profunda.
Tampoco pretende ofrecer decenas de sistemas secundarios o una progresión permanente extremadamente compleja.
Toda la experiencia gira alrededor de su mecánica principal.
Y precisamente ahí reside tanto su mayor virtud como su principal limitación.
Quien conecte con esa idea encontrará un roguelike tremendamente original.
Quien no termine de disfrutar el sistema de control temporal probablemente sentirá que el resto del juego depende demasiado de esa única propuesta.

Relación calidad-precio
Uno de los aspectos donde mejor parado sale Ascend to ZERO es en la relación entre el contenido ofrecido y su precio.
La campaña inicial puede completarse relativamente rápido, pero la estructura roguelike y el sistema de desbloqueos consiguen ampliar considerablemente la vida útil del juego.
Además, la variedad de builds y la forma en la que cambian las partidas hacen que repetir contenido no resulte especialmente repetitivo.
No estamos ante un juego infinito como algunos referentes del género.
Pero sí ante una propuesta que justifica perfectamente su precio gracias a un diseño muy bien pensado y una ejecución bastante sólida.
¿Es para ti?
Si disfrutas analizando cada combate, optimizando builds y aprendiendo poco a poco cómo dominar un sistema complejo, Ascend to ZERO tiene muchas posibilidades de convertirse en uno de esos roguelike a los que siempre apetece volver.
En cambio, si prefieres experiencias mucho más narrativas o juegos donde el progreso permanente tenga más peso que la habilidad del jugador, quizá no termine de engancharte de la misma manera.
Su propuesta es muy específica.
Y precisamente por eso funciona tan bien.
Veredicto
Ascend to ZERO no intenta reinventar completamente el género roguelike.
Lo que hace es mucho más inteligente.
Toma una idea aparentemente sencilla —detener el tiempo durante el combate— y construye toda la experiencia alrededor de ella.
El resultado es un juego donde la estrategia tiene tanto peso como la habilidad, donde cada enfrentamiento obliga a pensar antes de actuar y donde las derrotas rara vez parecen injustas.
Flyway Games demuestra además un excelente criterio evitando añadir sistemas innecesarios. Todo gira alrededor de una mecánica central extremadamente sólida que mantiene el interés desde el primer intento hasta las últimas horas.
Eso no significa que sea perfecto.
La variedad de escenarios podría ser mayor, algunos jugadores echarán en falta una progresión permanente más profunda y el peso de la narrativa queda claramente en segundo plano frente a la jugabilidad.
Aun así, sus virtudes compensan ampliamente esas limitaciones.
Ascend to ZERO se convierte en uno de los roguelike más interesantes de 2026 y demuestra que todavía es posible encontrar ideas originales dentro de un género cada vez más competitivo.
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